jueves, 18 de septiembre de 2014
martes, 16 de septiembre de 2014
Como buscarle formas a la nubes.
Eres lo primero que se me viene a la
cabeza cuando me despierto y me acerco a la ventana a ver el tiempo
que hace. Quizá porque todo en tí me recuerda a distintos estados
atmosféricos, quizá porque tú con tus tormentas y tus nubes,
también (me) llueves y también (me) mojas, y porque ardes y me
quemas sin ninguna contemplación. Porque eres como un tornado que va
arrasando todo a su paso y poniendo patas arriba los pocos muebles de
nuestro salón. Quizá porque consigues que toda mi ropa que se
enrede y se arrugue a los pies de la cama igual que lo hace un día
de viento en el tendedero. Quizá es que sólo busco excusas para
encontrarte en todas partes, incluso en los distintos estado
atmosféricos.
E_truska 14.
domingo, 22 de junio de 2014
Queridos
lectores y lectoras,
amiguitos y amiguitas, suicidas varios....;
Me complace informaros de que he
abierto un nuevo blog al que estáis, of course, todos invitadisimos
y con mucho gusto.
Es un blog de intentos de poemas
escritos por moi, me apetece poner un poco de orden en mi pc y en mi
cabecita, y no dejar que mis “poemas” se pierdan sin ser compartidos.
Para el resto de mis textos y paranoias
mentales, así como todo lo que se pueda ocurrir plasmar en una
pantalla de ordenador, seguiré usando este blog, pero quizá si que
paso algún texto que tengo por
aquí colgado y se acerca más a un poema que a un mini relato.
Sin más dilación, que es domingo y
estaréis resacosos y resacosas, me despido con un fuerte abrazo y
besito suave ;)
Bienvenidos a POEMAS SIN RIMA NI
MÉTRICA:
http://poemassinrimanimetrica.blogspot.com.es/
jueves, 19 de junio de 2014
Parte meteorológico
La tormenta eres tú, que vienes a
embotarlo todo, a nublarme los sentidos, a tronarme en la cabeza, a
mojarme entre las piernas y a pintarme nubes blancas en las nalgas.
Yo el desierto, con estas dunas
ardientes, esta explanada tan árida, estos vientos implacables, y
todos los oasis que me definen y que no son más que espejismos.
Y ya sabes lo que pasa cuando hay
tormenta en el desierto,¿ no?
Que no hay un puto sitio donde poder
refugiarse.
Etruska.
miércoles, 18 de junio de 2014
Esta tristeza mía.
Hace tiempo que no me desollo viva.
Ahora paso la yema de los dedos por
las cicatrices de tiempos pasados, y me parecen de otra vida. Ya casi
no recuerdo como me las hice.
No sé exactamente desde cuándo, no sé
qué día ni en qué momento sucedió que empezó a cambiar todo, y
es que ahora cuando me miro al espejo, me devuelve una imagen de
alguien dura y envolvente, lejana y cercana... y desconocida. Y
pienso, si la tristeza tuviera un rostro, sería muy parecido a este.
Porque aunque ya no voy dejando pedazos de mi piel por las esquinas,
aunque ya no sangro, ni me arranco el corazón a cachos, la tristeza
se ha ido instalando sutilmente en mí, compartimos el mismo
recipiente, somos el mismo concepto, como dos atomos que se han
juntado para formar un sólo elemento. Y si no te lo crees tan sólo
tienes que mirarme a los ojos.
Etruska.
miércoles, 11 de junio de 2014
No tengo un título para esto.
Hicimos un trato ¿recuerdas?
Yo te supliqué que no te murieras.
Tú dijiste: vale, si accedes a todos mis chantajes sexuales.
Y nos dimos la mano.
Pero no se puede jugar a ser Dios.
Ni siquiera tú, mi amor.
Etruska.
Yo te supliqué que no te murieras.
Tú dijiste: vale, si accedes a todos mis chantajes sexuales.
Y nos dimos la mano.
Pero no se puede jugar a ser Dios.
Ni siquiera tú, mi amor.
Etruska.
miércoles, 4 de junio de 2014
Capítulo Uno.
Nos sentábamos en una escaleras oscuras
y empinadas con un paquete de pipas y seis latas de cerveza. Él que
era muy él, y yo que era muy yo, no necesitábamos más, aunque nos
faltara tanto, aunque nos faltara de todo. El mundo entonces era
distinto, era como si se concentrara en aquellas escaleras estrechas
sin barandilla, en la siluetas de las personas que veíamos pasar a
contraluz por la acera, en sus ojos color ámbar y en los rizos tan
feos que se le hacían a la altura de la nuca. Era un mundo que nos
acogía con unas manos tan pequeñas que sabíamos que en cualquier
momento nos caeríamos por los lados, pero era nuestro, era único, y
nos gustaba.
Él, que era muy él, sabía como
enamorarse de mí tres veces al día Y yo, que era muy yo, sabía
darle darle motivos para que se enamorara. No sé cómo pero siempre
hablábamos de las cosas que nadie sabía decir, y ese era el único
motivo por el que yo le quería, eso, y porque sabía despeinarme
como nadie nunca me habían despeinado, con un zarpazo directo a la
extrañas, sus manos pegadas a mis muslos, y sus dientes clavados en
mi cuello.
Estábamos solos, en un mundo donde
todos rezaban e iba al cine los domingos en pareja a tragarse
películas que no se parecían a sus vidas y algunas algo más que
películas. Estábamos solos pero teníamos sueños, un paquete de
pipas, seis latas de cerveza y muchas ganas de follar.
E_truska.
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