martes, 21 de enero de 2014

Lo comprendo y deseo continuar.


El año ha dado sus últimos respiros entre copas llenas de uvas peladas y sin pepitas. Se ha escurrido como la arena entre los dedos, y a ratos lo he empujado para que fuera una despedida rápida, como las que se hacen por teléfono, por washapp o sms, decoradas con algún emoticono cursi para que parezcan más dulces y sentidas. Pero al final dulces o rápidas, quien está detrás del auricular o la pantalla se va y deja tanto y se lleva algo, y tú te quedas...
A mí me ha dejado algunas lecciones aprendidas. Ahora sé que avanzar con mucho impulso sólo se puede para dar el primer paso, que luego de la primera tienes que poner segunda, tercera y cuarta porque sino te ahogas, y que lo más cómodo y aconsejable es poner quinta cuando las prisas no te dejan disfrutar del paisaje. Pero la quinta me da y me quita, me quita permanencia y estabilidad. Por eso hay veces que paro para quedarme en punto muerto. Ha pasado el año y sigo sin ser lineal y organizada, en algunas horas estoy dispersa, sin estar, y en otras no estoy directamente y me doy cuenta de que cuando me he ido echo de menos lo que ya no tengo a mi alcance.
Y he aprendido que la única realidad es que estamos muy cerca de ser ignorantes crónicos, que no somos más que nuestro propio reflejo. Las letras que escribimos o la manera de abrazar la vida, que somos unos que no son otros, y que por eso no somos mejor que nadie.

Etruska.

martes, 31 de diciembre de 2013

Hola.



Cada día estoy más ida, más loca, yo lo noto ¿sabes? Porque me hablas y no te entiendo. Pero entiendo a tu perro, y entiendo a mis gatos, y entiendo a la cafetera que me dice: “mmm café calentito, siéntate, bebételo mientras te fumas el primer cigarro del día, siéntate mientras te olvidas por un momento de que los demás se están clavando los dientes entre ellos y es cuestión de tiempo que te toque a ti también, así que déjate la uñas largas, pero ahora siéntate y disfruta del placer de un café recién hecho y un cigarro con no sé cuántos miligramos de muerte miserable y dolorosa.”
Cada día estoy más loca, y no entiendo el mundo, ni porque da vueltas si siempre termina en el mismo punto, de un 31 de diciembre dándonos los dos besos que no nos damos durante el resto del año. Eso, el que no se ha atragantado antes con las uvas.
Cada día estoy más loca, y un día me dejé las uñas largas, y me afilé los colmillos y esperé a ver quién era el valiente y comprendí que ahora la gente lucha con sonrisas, y comprando felicidad al mejor postor y págala en 18 meses sin intereses.
Cada día estoy más loca, porque no sonrío si no tengo ganas, ni ensayo sonrisas protocolarias delante del espejo, porque ya no miro a los ojos y luego al bulto de los pantalones, ahora miro al bulto de los pantalones y luego a los ojos. Y suspiré tan tan tan fuerte, que apagué
todas las velas de los próximos cumpleaños ¡mierda! No había pedido ningún deseo.
Cada día estoy más loca, desmedida, no me entiendo, no me encuentro, y me he perdido tanto, tantas veces que ahora ya sólo sé que estoy atrapada en lo más profundo de lo incierto.
Y ahora voy y me mojo la yema de los dedos para pasar página. Hola 2014.

jueves, 14 de noviembre de 2013

El mundo VS Tú.



El mundo es una mierda. Está lleno de basura. Como las calles de Madrid. De basura y de miseria. Y de ratas y buitres que disfrutan de toda esa porquería esparcida por todos los rincones de esta gran alcantarilla en la vivimos.
El mundo tiene hambre. Y las promesas no alimentan. Las promesas pesan menos que las plumas, y el viento las esparce creando ecos, que nos retumban en los oídos pero no nos llenan los estómagos, ni nos calientan por la noche, ni siquiera te ayudan a mantener la esperanza de encontrar un trabajo antes de que el banco te pegue una patada en el culo y te eche de tu propia casa.
Las promesas se han quedado obsoletas porque ya nadie cree en ellas. Y un mundo sin promesas, es un mundo de mierda, pero todo eso se me olvida cuando entro en casa y la veo con los pezones asomando por debajo de su delantal de flores, y sus manos que huelen a lejía de marca blanca me acarician la nuca y me erizan todos los bellos del cuerpo, y su boca que esconde dentro los siete cielos y los siete infiernos me dice “¿adivinas que pecado tenemos hoy en oferta?”

 
Etruska. 

jueves, 1 de agosto de 2013

Contralluvia



Las gotas de la ventana siempre bajan con la misma impaciencia que la cremallera de tus pantalones, "no me gusta ver llover, me parece la cosa más tonta de mundo, pero luego siempre follamos" y tienes razón, en lo de follar digo, porque a mí en cambio si que me gusta, la lluvia me distrae, me gusta contar las gotas que se estampan en mi cara y se cuelgan de mis labios.
 Los días de lluvia los cines están llenos, y las calles vacías, o al menos más vacías que de costumbre. Además es un fenómeno meteorológico, y en el clima es en una de las pocas cosas en las que se puede confiar. Creo. Él si cumple sus promesas y amenazas, no como tú que se te va la fuerza por la boca. Supongo que yo también hago promesas promiscuas, cómo que te voy a querer siempre, pero una cosa es no cumplirlas y la otra no saber mirar a los ojos. El otoño sí que te mira a las ojos y cumple sus promesas; de hojas caídas, de ventanas salpicadas, de charcos en medio de tu camino, de viento que se cuela por debajo de todas las puertas que vas cerrando, para recordar que detrás, si las abres, sigue habiendo un mundo, son sus cosas bonitas, sus colores y toda esa la tristeza que ocupa las cuatro estaciones del año.
Lo mejor de los días de lluvia es que estamos tú y yo, en la cama, ajenos a todo, odiándonos y queriéndonos, si es que se diferencian en algo, comiéndonos los fríos de fuera, empañando los cristales, tú y yo, ajenos a este cáncer de planeta, a los carteles de D&G, tú y yo follando mientras millones de personas fuera se va corriendo hacia vidas que no quieren y no evitan, tú y yo ignorando que un día se acabaran todas esas promesas en las que nunca creímos porque nunca las necesitamos. Lastima, eres tan bueno prometiendo, espero que seas igual de bueno haciéndome saber cuando caducan.

¿Sabes? Si lloviera todo lo que llueve en los poemas no habría sequía. Mi madre siempre dice cosas así, la verdad es que no parece una madre, nunca le ha encajado ese rol, sin embargo cuando se muera la echaré de menos. Seguro. Siento no ser perfecta, ni quiera los días de lluvia en los que todo parece más bonito, no soy mi madre. En fin... que si cuento toda esta sarta de chorradas, es para llenar las páginas de un blog, ni siquiera para desahogarme, que una no es tonta y ya sabe que estas cosas pasan.

Etruska. 

viernes, 19 de julio de 2013

El miedo.


El miedo es como un reloj que ha dejado de funcionar, si lo miras y te guías por él, probablemente sólo sirva para retrasarte. 

Etruska. 

lunes, 15 de julio de 2013

No es bueno hablar con la almohada.


Yo no soy de esas personas que consultan sus dudas con la almohada, de hecho a mí es que mi almohada no me habla, si aprieto mucho la cara contra ella puedo escuchar mi propio corazón, pero él, se sabe, nunca ha sido buen consejero.
Ni tampoco soy de las personas indecisas que consumen media vida en tomar decisiones. Lo tengo todo bastante claro, ¿coca-cola o pepsi? Coca-cola, ¿carne o pescado? Carne, ¿frío o calor? Frío ¿arriba o abajo? Hay momentos para todo.
No pasa nada si te equivocas en una decisión fácil, es posible que un día entres en una pizzería y cuando estén a punto de servirte tu cuatro estaciones con doble de queso, pienses “mierda, ahora mataría por comerme una hamburguesa de tres pisos” pero no pasa nada, porque seguramente también disfrutes de tu cuatro estaciones con doble de queso.

¿Las decisiones importantes? Bueno, supongo que todo el mundo tiene claro ese tipo de cosas ¿no? La gente sabe si quiere tener hijos o no, si quiere vivir en el campo o en pleno Central Park, si aman a sus parejas o se aguantan por costumbre. Lo único que les convierte en seres indecisos y temerosos, es la idea de renunciar a todo lo demás una vez han elegido.  

Etruska 

miércoles, 3 de julio de 2013

Nada más importante.




“Si me quieres, si me quieres de verdad, prométeme una cosa, no te resistas a vivir ni un sólo día de tu vida” después su mano se quedó colgando de la camilla, su mirada perdida en alguna parte del techo de la habitación y la maquina a la que estaba enchufado hizo piiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiii.
¿Sabes lo que es sentir el vacío más absoluto en una fracción de segundo? Es como si todas las entrañas de tus cuerpo se estrujaran dentro de tí, las costillas se te hundieran en el cuerpo, el corazón se parara y tener que soportar el peso de un piano de cola encima del pecho.
Yo hice una promesa, a un muerto mientras le cerraba los ojos y le regaba la cara con mi lagrimas, pero fue una promesa al fin y al cabo.
Nunca había prometido nada tan difícil, y aquí sigo, intentando que cada día sea el principio, aunque me lleve de vuelta a final.

La vida a veces es una putada, pero las promesas hay que
cumplirlas. Siempre.


Etruska.