Recuerdo cuando era pequeña y jugaba al pilla pilla o al escondite, aquellos juegos de antes en los que los niños nos sollabamos las rodillas y las palmas de las manos si pisábamos mal y aterrizamos de boca en el suelo ¿os acordáis? Yo aún tengo cicatrices que me lo recuerdan. Recuerdo la emoción de encontrar un escondite idóneo y echar sin contemplaciones al que venía detrás a esconderse en el mismo sitio, o si era suficientemente grande, esconderse los dos y reírse muy bajito tapándonos con las dos manos la boca para que nadie nos descubriera, recuerdo la adrenalina por mis venas cuando nos pillaban y teníamos que salir a toda pastilla para salvarnos en aquella pared desconchada a la llamábamos “casa”. Casa, la llamábamos así porque una vez allí estábamos a salvo, éramos intocables y por mucho que nos hubieran descubierto en nuestro maravilloso escondite, nos libramos de la penitencia de ser el siguiente en pagar.
Nunca me había planteado el significado que lleva implícito esa forma tan aceptada por los niños de denominar ese espacio donde dejabas de ser perseguido y alcanzabas la inmunidad. Para nosotros era natural, qué mejor manera que llamarlo “casa” si para los afortunados como yo, era el sitio más seguro del mundo, nuestro hogar era un refugio, una tabla de salvación. Casa era el sitio al que ibas corriendo a por una tirita si te sollabas las rodillas o por el bocata de nocilla cuando apretaba el hambre a media tarde.
Hoy no puedo evitar pensar en todos los niños que no son tan afortunados como lo fuimos nosotros, y que si se pusieran a jugar al escondite no entenderían por qué a ese trozo de pared algunos le llamamos casa. Puede que para ellos casa no sea más que un sinónimo de infierno, de destrucción, violencia y pobreza. De sufrimiento y no de salvación. Pienso en esos niños y esas personas, y no siento pena, siento rabia y tristeza. Por los que sí que siento pena, lastima y asco, es por todas las que sí que saben lo que significa “casa” y no quieren compartir ese pedacito de pared con ellos.
Por todas esas personas que no saben ni nunca van a saber que el juego es más divertido cuando compartes tu escondite. Hoy podemos ser casa, y me dan igual las ideas políticas, las cuestiones económicas y las razones sin sentido, hay que tener el corazón muy negro para pensar que es una desgracia brindarle un poco de esperanza a personas que lo han perdido casi todo.
Etruska18
jueves, 21 de junio de 2018
miércoles, 15 de febrero de 2017
San Valentín
No estoy en contra de San Valentín, aunque no soy muy dada a las celebraciones que nos vienen impuestas en el calendario, además parecen que vinieran con un mensaje implícito “14 de febrero, si estás soltero te jodes, hoy no es tu día, mejor vete a llorar a un rincón de tu casa con las rodillas pegadas al pecho y la cabeza entre las piernas porque tus amigos van a pasar de ti, estarán celebrando este día y rematándolo con un polvo muy protocolario porque sino se folla hoy ¿cuando? y si estás en pareja más vale que te gastes una pasta en un bonito regalo para demostrar que quieres a esa persona y te acuerdas de ella y además así no quedarás como un tacaño ;-)”
Joder, ahora que lo estoy pensando, pobrecitos todos aquellos que en estos momentos se vean implicados en una relación de poliamor, eso que está ahora tan de moda, ya pueden ir preparando los ahorros de la jubilación o hacer el amigo invisible, aunque tratándose del día del amor es un poco cutre ¿no? Porque...
¿Esto no va de que mientras más caro sea el regalo, más amor demuestras? En fin... gilipolleces. No critico ni juzgo a las personas que se hacen regalos, ni a las que se van a cenar y se gastan media nomina, y muchos menos a las follan porque hoy toca, estoy muy a favor de sexo, es más, seguro que mañana por la mañana estarán mucho más contentos y no tocarán tanto los cojones al compañero de trabajo o al empleado de turno. Pero volviendo al tema, sí que es cierto que estas fechas me hacen reflexionar mucho y pienso; ¿de qué sirve envolver el amor en un papel de regalo? ¿que necesidad tenemos de demostrar todo poniéndole un precio? Porque no nos engañemos, estamos en un punto donde el regalo más caro equivale a la cantidad de amor que sientes por esa persona, como si el amor si pudiera medir con ceros, como si el amor se pudiera medir y punto. ¿De que sirve poner tu relación en un escaparate? Hoy todas las redes las sociales se llenan de mensajes apasionados, de corazones rojos, de fotos de besos ensayados delante de la cámara del móvil para salir lo más guapos posible ¿de qué sirve todo este despliegue de postureo barato?
Igual el problema es mío, no digo que no, y es que con el tiempo me he vuelto una escéptica en el tema, he visto y comprobado que al final, lo que más intentas demostrar es lo que menos seguro tienes, he visto como relaciones donde todo era perfecto y las redes sociales de esas personas se habían monopolizado de mensajes de amor y corazones, ha resultado que al fin y al cabo no se querían tanto, porque cuando quieres de verdad no necesitas demostrarlo a nadie más que a la persona con la que compartes tu vida, no necesitas likes de aceptación, ni que nadie te coma la oreja y alabe tu relación, no necesitas espectadores.
Lo que me lleva a otra cuestión, igual todo esto no es más que un síntoma de una enfermedad que se ha hecho tan común que ya no la vemos como tal, porque forma parte de nuestro día a día, está tan presente en todas nuestras vidas que hemos dejado de verla, se ha disfrazado de normalidad, hablo de la inseguridad y la falta de autoestima, igual lo que nos pasa es eso ¿no? Tenemos una carencia tan grande de amor propio, que intentamos rellenar ese hueco con la falsa adoración de las redes y el postureo. Así que sinceramente, creo que deberíamos reinventar este día, cambiarle el significado, en vez de ser el día de los enamorados debería ser el día del amor propio, y ya luego, cuando aprendamos a queremos y amarnos a nosotros mismos, aceptarnos y respetarnos, entonces podremos empezar a querer de verdad a los demás, porque querer a terceros sin amor propio, no es amor, es dependencia. A ver si dejamos de engañarnos y llamamos a las cosas por su nombre.
Etruska 17.
Joder, ahora que lo estoy pensando, pobrecitos todos aquellos que en estos momentos se vean implicados en una relación de poliamor, eso que está ahora tan de moda, ya pueden ir preparando los ahorros de la jubilación o hacer el amigo invisible, aunque tratándose del día del amor es un poco cutre ¿no? Porque...
¿Esto no va de que mientras más caro sea el regalo, más amor demuestras? En fin... gilipolleces. No critico ni juzgo a las personas que se hacen regalos, ni a las que se van a cenar y se gastan media nomina, y muchos menos a las follan porque hoy toca, estoy muy a favor de sexo, es más, seguro que mañana por la mañana estarán mucho más contentos y no tocarán tanto los cojones al compañero de trabajo o al empleado de turno. Pero volviendo al tema, sí que es cierto que estas fechas me hacen reflexionar mucho y pienso; ¿de qué sirve envolver el amor en un papel de regalo? ¿que necesidad tenemos de demostrar todo poniéndole un precio? Porque no nos engañemos, estamos en un punto donde el regalo más caro equivale a la cantidad de amor que sientes por esa persona, como si el amor si pudiera medir con ceros, como si el amor se pudiera medir y punto. ¿De que sirve poner tu relación en un escaparate? Hoy todas las redes las sociales se llenan de mensajes apasionados, de corazones rojos, de fotos de besos ensayados delante de la cámara del móvil para salir lo más guapos posible ¿de qué sirve todo este despliegue de postureo barato?
Igual el problema es mío, no digo que no, y es que con el tiempo me he vuelto una escéptica en el tema, he visto y comprobado que al final, lo que más intentas demostrar es lo que menos seguro tienes, he visto como relaciones donde todo era perfecto y las redes sociales de esas personas se habían monopolizado de mensajes de amor y corazones, ha resultado que al fin y al cabo no se querían tanto, porque cuando quieres de verdad no necesitas demostrarlo a nadie más que a la persona con la que compartes tu vida, no necesitas likes de aceptación, ni que nadie te coma la oreja y alabe tu relación, no necesitas espectadores.
Lo que me lleva a otra cuestión, igual todo esto no es más que un síntoma de una enfermedad que se ha hecho tan común que ya no la vemos como tal, porque forma parte de nuestro día a día, está tan presente en todas nuestras vidas que hemos dejado de verla, se ha disfrazado de normalidad, hablo de la inseguridad y la falta de autoestima, igual lo que nos pasa es eso ¿no? Tenemos una carencia tan grande de amor propio, que intentamos rellenar ese hueco con la falsa adoración de las redes y el postureo. Así que sinceramente, creo que deberíamos reinventar este día, cambiarle el significado, en vez de ser el día de los enamorados debería ser el día del amor propio, y ya luego, cuando aprendamos a queremos y amarnos a nosotros mismos, aceptarnos y respetarnos, entonces podremos empezar a querer de verdad a los demás, porque querer a terceros sin amor propio, no es amor, es dependencia. A ver si dejamos de engañarnos y llamamos a las cosas por su nombre.
Etruska 17.
viernes, 10 de febrero de 2017
Carta a mí yo futuro:
Querida Lucía:
Esta carta empieza con instrucciones. No te quejes ni resoples, que te alteras muy rápido. Ahora lo entenderás todo. Quiero que vayas al salón de tu casa, ese que has decorado con fotos y muchos libros de colores, y que te encanta pero queda un poco cursi, reconocelo. Ponte enfrente de tu estantería, en el modulo izquierdo y en la tercera balda empezando por arriba hay un objeto muy especial ¿lo ves? Es ese reloj que te prestó Ana hace años para hacerle fotos y que nunca le devolviste (por cierto, ya va siendo hora ¿no?), ese reloj que desde que lo tienes nunca ha cambiado la posición de sus agujas, que no funciona, ni cuenta el tiempo. Quizá es una metáfora, ¿a qué no te lo habías planteado nunca? ¿No te has parado a pensar que el único tiempo contable es el que ya ha pasado? ¿Que no sabes cuando será tu último segundo de vida? ¿Que el futuro no es más que otro invento de tu especie? Seguro que ahora entenderás mucho mejor las siguientes instrucciones. Se que me harás caso, porque odias ser incoherente y al fin y al cabo está carta las has escrito tú en algún momento de tu vida.
La siguiente instrucción es tan sólo un consejo para que lo pongas en prácticas durante el resto de tu vida, que espero que dure muchos años, al menos hasta que puedas llevar el pelo blanco sin decoloración, que ya sé que te gusta la idea, pero detestas las peluquerías. De ahora en adelante, quiero que cambies el chip y que aprendas a valorar lo bueno por encima de lo malo. En serio, hazme caso y ganarás calidad de vida y sobretodo salud mental. Quedate con el humor de ese amiga tuya con la que te ríes sin parar, y deja de tener en cuenta lo sensiblona que es, quédate con el apoyo incondicional de esa otra, y olvida que es una marimandona, quédate con la paciencia y el cariño de aquella que siempre llega tarde aunque sabe que te cabrea mucho, quedate con la compresión, el respeto, el buen sexo y el amor de tu pareja y acepta que es un desastre con las tareas domesticas, quedate también con todo el cariño, la seguridad y la incondicionalidad de toda tu familia, aunque entendáis la vida de distintas maneras y nunca den su brazo a torcer. Quédate sólo con lo bueno, porque quedarse con lo malo sólo conduce al dolor, al propio y al ajeno.
Y por último, debes aprender una lección muy importante, cuando lo malo no se pueda obviar (porque seamos sincero, no siempre puedes, no eres budista) hablalo, no dejes que el silencio se instale en tus relaciones, el silencio es una cárcel que te acaba distanciando de los demás, hablalo aunque seas una pesada. Si todos aprendieramos a comunicarnos más y mejor, se evitarían muchas guerras, sobretodo con uno mismo, y ya sabes, parafraseando a Moran “el problema de luchar de uno mismo es que, aún cuando ganes, acabas perdiendo”.
PD: Y lee, siguen leyendo. Mucho. Siempre. Pero no te olvides de vivir.
Etruska 17.
Esta carta empieza con instrucciones. No te quejes ni resoples, que te alteras muy rápido. Ahora lo entenderás todo. Quiero que vayas al salón de tu casa, ese que has decorado con fotos y muchos libros de colores, y que te encanta pero queda un poco cursi, reconocelo. Ponte enfrente de tu estantería, en el modulo izquierdo y en la tercera balda empezando por arriba hay un objeto muy especial ¿lo ves? Es ese reloj que te prestó Ana hace años para hacerle fotos y que nunca le devolviste (por cierto, ya va siendo hora ¿no?), ese reloj que desde que lo tienes nunca ha cambiado la posición de sus agujas, que no funciona, ni cuenta el tiempo. Quizá es una metáfora, ¿a qué no te lo habías planteado nunca? ¿No te has parado a pensar que el único tiempo contable es el que ya ha pasado? ¿Que no sabes cuando será tu último segundo de vida? ¿Que el futuro no es más que otro invento de tu especie? Seguro que ahora entenderás mucho mejor las siguientes instrucciones. Se que me harás caso, porque odias ser incoherente y al fin y al cabo está carta las has escrito tú en algún momento de tu vida.
La siguiente instrucción es tan sólo un consejo para que lo pongas en prácticas durante el resto de tu vida, que espero que dure muchos años, al menos hasta que puedas llevar el pelo blanco sin decoloración, que ya sé que te gusta la idea, pero detestas las peluquerías. De ahora en adelante, quiero que cambies el chip y que aprendas a valorar lo bueno por encima de lo malo. En serio, hazme caso y ganarás calidad de vida y sobretodo salud mental. Quedate con el humor de ese amiga tuya con la que te ríes sin parar, y deja de tener en cuenta lo sensiblona que es, quédate con el apoyo incondicional de esa otra, y olvida que es una marimandona, quédate con la paciencia y el cariño de aquella que siempre llega tarde aunque sabe que te cabrea mucho, quedate con la compresión, el respeto, el buen sexo y el amor de tu pareja y acepta que es un desastre con las tareas domesticas, quedate también con todo el cariño, la seguridad y la incondicionalidad de toda tu familia, aunque entendáis la vida de distintas maneras y nunca den su brazo a torcer. Quédate sólo con lo bueno, porque quedarse con lo malo sólo conduce al dolor, al propio y al ajeno.
Y por último, debes aprender una lección muy importante, cuando lo malo no se pueda obviar (porque seamos sincero, no siempre puedes, no eres budista) hablalo, no dejes que el silencio se instale en tus relaciones, el silencio es una cárcel que te acaba distanciando de los demás, hablalo aunque seas una pesada. Si todos aprendieramos a comunicarnos más y mejor, se evitarían muchas guerras, sobretodo con uno mismo, y ya sabes, parafraseando a Moran “el problema de luchar de uno mismo es que, aún cuando ganes, acabas perdiendo”.
PD: Y lee, siguen leyendo. Mucho. Siempre. Pero no te olvides de vivir.
Etruska 17.
lunes, 23 de enero de 2017
Carta a X
Querido X:
Te escribo esta carta con la total seguridad de que acabará llenando una entrada de mi blog.
Ya sabes que este mundo en el que vivimos actualmente trata un poco de entrar en ese asqueroso juego, donde las redes sociales son un escaparate de nuestras miserias y nuestras carencias, aunque intentemos demostrar lo contrario compartiendo carteles con frases de filosofía moderna, fotos con sonrisas profiden y filtros que hacen que parezcamos todos guapos y felices. O peor aún, dónde todos los días se “libran” batallas y se “lucha” por causas y derechos que deberíamos estar defendiendo en la calle, con nuestra presencia, nuestra voz, nuestras ganas, nuestra persona y no desde casa, compartiendo carteles y textos que han escritos otros de una forma muy cómoda y automática a un click de ratón. La vida real ya no vende, ni le interesa a nadie. Vivimos en una simulación de esta, donde los personajes del juego somos nosotros mismos, con la desventaja de que no hay trucos para hacer el juego más ameno o entretenido.
Yo que quieres que te diga X, pero estoy un poco asqueada. Este 2016 me ha dejado con mal sabor de boca. Me ha mostrado un poco la verdadera cara de las personas, y en lo que nos convertimos con el tiempo. El positivismo me parece cada vez más un fraude, el opio de pueblo moderno, ahora la gente no va a misa ni a confesarse los domingos, pero en cambio gastamos el dinero en libros de autoayuda y en comprar merchandising de Mr. Wonderful, y total ¿para qué? Hoy en día hay más consultas de psicólogos que de dentistas, y eso que todo lleva cantidades aberrantes de azúcar, así que algo estamos haciendo mal, o es que Jorge Bucay no tiene tanta respuestas como él se piensa para llenar tantos libros.
¡Ay X..! Vas a pensar que soy una quejica, una pesimista o una amargada que sólo ve el lado malo de las cosas, y el vaso medio vacío y bla bla bla... pero no te creas, el 2016 también me ha enseñado una cara que desconocía, pero en este caso se trata de mí misma, y que me ayuda a ver la vida de otra manera sin necesidad de ningún filtro. Y es que no quiero esperar a que me entre un cáncer para aprender a valorar lo bueno. No quiero verme contando el tiempo que me queda para vivir con coraje, (porque en este planeta donde el suelo está por la nubes y el cielo no cuesta tanto dinero hay que vivir con coraje) ni quiero tener que perder a nadie para darle realmente el lugar que se merece en mi vida. Tampoco quiero preocuparme ni emplear mi tiempo en energía en gente que no está dispuesta a hacer lo mismo conmigo, y eso reduce drásticamente la lista de personas que puedo considerar importantes, pero como decía una amiga mía “hay que cerrar puertas” y yo añado que hay cerrar puertas que no te conducen a ningún lugar, pero también hay que seguir abriendolas, porque lo puedes encontrar al lado puede que te sorprenda. Ese lección, la verdad, es que tengo que aplicarmela en 2017, porque de momento, es asignatura pendiente.
Etruska 17.
Te escribo esta carta con la total seguridad de que acabará llenando una entrada de mi blog.
Ya sabes que este mundo en el que vivimos actualmente trata un poco de entrar en ese asqueroso juego, donde las redes sociales son un escaparate de nuestras miserias y nuestras carencias, aunque intentemos demostrar lo contrario compartiendo carteles con frases de filosofía moderna, fotos con sonrisas profiden y filtros que hacen que parezcamos todos guapos y felices. O peor aún, dónde todos los días se “libran” batallas y se “lucha” por causas y derechos que deberíamos estar defendiendo en la calle, con nuestra presencia, nuestra voz, nuestras ganas, nuestra persona y no desde casa, compartiendo carteles y textos que han escritos otros de una forma muy cómoda y automática a un click de ratón. La vida real ya no vende, ni le interesa a nadie. Vivimos en una simulación de esta, donde los personajes del juego somos nosotros mismos, con la desventaja de que no hay trucos para hacer el juego más ameno o entretenido.
Yo que quieres que te diga X, pero estoy un poco asqueada. Este 2016 me ha dejado con mal sabor de boca. Me ha mostrado un poco la verdadera cara de las personas, y en lo que nos convertimos con el tiempo. El positivismo me parece cada vez más un fraude, el opio de pueblo moderno, ahora la gente no va a misa ni a confesarse los domingos, pero en cambio gastamos el dinero en libros de autoayuda y en comprar merchandising de Mr. Wonderful, y total ¿para qué? Hoy en día hay más consultas de psicólogos que de dentistas, y eso que todo lleva cantidades aberrantes de azúcar, así que algo estamos haciendo mal, o es que Jorge Bucay no tiene tanta respuestas como él se piensa para llenar tantos libros.
¡Ay X..! Vas a pensar que soy una quejica, una pesimista o una amargada que sólo ve el lado malo de las cosas, y el vaso medio vacío y bla bla bla... pero no te creas, el 2016 también me ha enseñado una cara que desconocía, pero en este caso se trata de mí misma, y que me ayuda a ver la vida de otra manera sin necesidad de ningún filtro. Y es que no quiero esperar a que me entre un cáncer para aprender a valorar lo bueno. No quiero verme contando el tiempo que me queda para vivir con coraje, (porque en este planeta donde el suelo está por la nubes y el cielo no cuesta tanto dinero hay que vivir con coraje) ni quiero tener que perder a nadie para darle realmente el lugar que se merece en mi vida. Tampoco quiero preocuparme ni emplear mi tiempo en energía en gente que no está dispuesta a hacer lo mismo conmigo, y eso reduce drásticamente la lista de personas que puedo considerar importantes, pero como decía una amiga mía “hay que cerrar puertas” y yo añado que hay cerrar puertas que no te conducen a ningún lugar, pero también hay que seguir abriendolas, porque lo puedes encontrar al lado puede que te sorprenda. Ese lección, la verdad, es que tengo que aplicarmela en 2017, porque de momento, es asignatura pendiente.
Etruska 17.
martes, 13 de diciembre de 2016
Metamorfosis
¿Qué hace uno cuando está enfadado
consigo mismo?
Cuando te enfadas con los demás
resulta más sencillo. Gritas, insultas, reprochas, manipulas la
situación, utilizas el chantaje emocional, te vas, das un portazo,
una bofetada, o recurres al silencio, te pones de morros y esperas a
qué te pregunten, una, dos e incluso tres veces si la otra persona
es paciente o perseverante, y entonces estallas, y comienza la
primera batalla, que da paso a una guerra, que puede durar minutos,
horas, incluso días, pero después de la guerra, vienen tiempos de
paz donde toca recoger los escombros, los ajenos y los propios,
porque la paz es un estado solidario, donde no hay cabida para los
rencores, y menos cuando la bombas han sido lanzadas desde ambos
frentes y las pérdidas son comunes. Después de cada enfado con
otras personas, pasa como en las guerras, los paisajes que tenías
enfrente tuya, la visión del conjunto de elementos que veías al
mirar por la ventana, todo, cambia de forma irremediable. A veces
para mejor, a veces ese edificio que veías desde tu ventana ubicado
un poco a la izquierda, con la fachada desconchada y manchas de
humedad, se alza de nuevo, más estable, más fuerte, más bonito y
mejora el paisaje. Pero otras veces desaparecen elementos que
pensabas que siempre tendrías el placer de disfrutar, porque siempre
habían pertenecido a tu paisaje, estaban en tu zona de confort, tan
sólo a un golpe de vista, como esa iglesia gótica del siglo XIX
que veías a lo lejos, al fondo, esa iglesia a la que nunca le hacías
demasiado caso porque dabas por hecho que siempre estaría en ese
espacio de tu ventana, equilibrando el contraste, los colores y la
composición del paisaje que contemplabas cada día, esa iglesia que
al desaparecer, te das cuenta que ha cambiado por completo el
panorama. Igual mañana construyen una catedral, nueva, majestuosa,
arquitectónicamente mejor que la iglesias que había en su lugar,
pero para tí ya no es lo mismo, te han cambiado el paisaje, o mejor
dicho, la base del paisaje, el elemento clave, el que lo hacía tan
especial.
Eso pasa con los enfados, hacen mellan,
remueven los sentimientos y las emociones, a veces crean otros
nuevos, bonitos y por estrenar, y otras, suprimen y transforman
partes esenciales de una estructura, o mejor dicho, de una relación.
Y no sé.... llegados a este punto y
para cambiar la dinámica, la verdad es que no tengo una conclusión
para este texto. Porque para la vida puede que no haya conclusión
que valga. Quizá que sólo nos queda el estoicismo o aprender a
disfrutar del nuevo paisaje. La cuestión es que hay opciones. ¿Pero
qué hace uno cuando está enfadado consigo mismo?
Etruska 16.
Etruska 16.
jueves, 22 de septiembre de 2016
Anónimo.
Anónimo y anonimato son dos palabras
que me gustan mucho, y nunca había reparado en ello, hasta que una
vez en mi blog alguien anónimo o desde el anonimato, como prefirais,
me dejó un comentario. Entonces empecé a pensar que me gustaba
mucho esa palabra. Me gusta como suena y me gusta el significado. Y
me atrae la idea de pensar que hay alguien por ahí, no sé dónde y
que no sé quién es, que me lee y me comenta. Me parece muy
excitante entrar así en la mente de una persona sin tan siquiera
proponértelo, y si lo piensas, también es un poco perturbador.
Imagina que entras en la mente de una persona y le remueves algo por
dentro, lo descolocas y lo desordenas de tal manera que esa persona,
sólo por leer algo escrito por ti, ya no vuelve a ser la misma, que
en su cabeza algo hace clip y se enciende una lucecita, una luz muy
pequeña y muy débil pero que alumbra un poquito más allá de hasta
dónde él podía ver, que amplia su pequeño y particular horizonte,
o que deja de mirar la vida como si la vida fuera eso, un horizonte,
algo lejano, que parece que está ahí y lo puedes tocar si alargas
la mano, pero que en realidad, es inalcanzable. Y qué esa luz le
muestra que no sólo puede ver lo tiene enfrente de sus narices, sino
más allá, mucho más allá, y si gira la cabeza también puede ver
lo que hay a los lados, y si se da la vuelta puede mirar detrás
suya. Quizá os parezca una gilipollez todo esto que os estoy
contando, puede que lo sea, pero hay gente que se empeña en aprender
muy bien la lección que otros le dan sobre lo que es la vida, bueno
hay gente que se empeñan en aprender todo tipo de lecciones que le
dan los demás, como si las vidas del resto fueran transmisibles y
pudieran hacer uso de ellas. Otros, en cambio, deciden averiguarlo
por su cuenta. Este tipo de personas me gustan, suelen ser las que
tienen más preguntas que respuestas, y no se empeñan en mostrar a
nadie el camino “acertado” Aunque todo esto que os cuento es
cuestionable y mi debate interior al respecto daría para otro texto
porque no deja de ser una interpretación, en mi opinión todos
oscilamos entre los dos extremos sin darnos cuenta, es por eso que me
gusta y me perturba la idea de que alguien anónimo haya leído algún
texto mío y se haya marchado con alguna lucecita encendida que le
revele algún que otro interrogante más.
Etruska 16.
martes, 20 de septiembre de 2016
Hola blog. He vuelto. Por hoy.
Hay días que parecen hechos para echar
de menos, o para recordar, aunque a menudo signifique lo mismo.
Llevo meses sin pasar por aquí, sin
que el blog pasé por mi cabeza o por mi estado de animo. Mi blog y
yo tenemos un relación muy concreta, vuelvo a él cuando el resto
del mundo no me interesa para nada, y él siempre me acoge y me da la
bienvenida, no me guarda rencor, ni se enfada por mis desplantes, me
lo pone fácil. Eso no me pasa con el resto de relaciones que
mantengo, claro que yo tampoco se lo pongo fácil a mis relaciones,
así que supongo que no me puedo quejar.
Mi blog está bastante acostumbrado a
que venga aquí a vomitar mis mierdas, aunque sean imaginarias y no
tengan mucho que ver con mi vida son mías al fin y al cabo, puesto
que me las imagino yo. También está acostumbrado o resignado (¿cúal
es la diferencia?) a que venga a hablarle de ti, yo creo que tú
sabes quién eres cuando hablo de ti, pero como no quiero arriesgar
más de la cuenta, no diré tu nombre. No es cobardía, es realidad,
es asumir que tu nombre se ha convertido en una palabra inútil de mi
vocabulario, ya no me sirve para nada, ahora que sólo estás
presente en mi vida cuando te echo de menos. He aprendido a vivir con
muchas cosas, y está no será a excepción. Aunque eso no significa
que no me joda, porque me jode, pero ya de lejos. Como el horizonte
cuando miró por mi ventana un día de lluvia, que lo ves, está ahí,
todavía se percibe, pero desdibujado, sin una forma definida, sólo
sabes que está ahí porque debe estar ahí, y porque mucho tiene que
cambiar el mundo para que deje de estarlo. Eso me pasa a mí, mucho
tiene que cambiar mi mundo para dejes de estar en mi cabeza, aunque
tu recuerdo sea como un boceto a medio dibujar, o como un dibujo que
ha permanecido mucho tiempo bajo agua en un barco hundido y que
alguien ha decidido reflotar como al jodido Titanic. Debo tener algún
mecanismo parecido en mi memoria, porque cuando pienso que estás
hundido, de repente, resurges. Y el paisaje de mi vida, que era
precioso, de un mar aceitoso y en calma, y atardeceres cálidos, de
repente se vuelve gris, y el mar se agita, se enturbia y de repente
como escupido por un mar burbujeante y oscuro, sales tú a flote. Y
no sé exactamente en que hemisferio o coordenada de mi cerebro
permaneces, no hay brújula ni mapas para saberlo, pero se que cambias
algo en mí, y el paisaje ya no es el mismo.
Puto inconsciente, que asco me das.
Pues eso, que si me lees, algún día.
Gracias. Ha sido un placer. Un placer de los buenos. Hasta nunca. Que
en ese este caso es hasta siempre. Te echo de menos.
Cabrón.
viernes, 31 de julio de 2015
Los viernes me pongo profunda.
Hay pocas cosas que
realmente odie en el mundo, al igual que hay pocas cosas que
realmente ame con toda la amplitud de la palabra. Los extremos me dan
vértigo y mientras más mayor me hago, más me marean, menos estable
me siento, pienso que en cualquier momento alguien se va subir al
otro extremo de la balanza, alguien con argumentos más pesados y
contundentes, y que por las leyes de la física voy a salir
disparada, dándome de bruces contra los hechos y tragándome mis
convicciones. Por eso me siento más cómoda, justo en medio del
balancín, donde la probabilidad de salir disparada si un niño gordo
se sube al otro extremo, es prácticamente nula, desde donde puedo
observar los dos puntos de este, y desde donde puedo tocar el suelo
con el pies en todo momento. Esto no quiere decir que no me guste la
sensación de volar cuando te meces con fuerza en un columpio, o las
famosas cosquillas que sientes en la barriga cuando te deslizas a
toda velocidad por el tobogán más grande y empinado del parque,
pero a lo que íbamos, si hay algo que más allá de molestarme puedo
decir que odio y mucho, son las frases hechas. Odio las frases
hechas, odios los refranes y los dichos. Porque de alguna manera son
prejuicios que nos inculcan, nos los creemos y los aplicamos a
nuestra vida sin más, sin considerarlos, sin analizarlos ni
reflexionar sobre lo que quieren decir, sin plantearnos si se han
quedado obsoletos, o caducos, si nos aprietan demasiado o se nos
quedan grandes. Es más grave aún cuando hacemos uso de ellos sin ni
siquiera saber a ciencia cierta lo que quieren decir, eso es un signo
evidente de borreguismo e ignorancia, sin pararnos a pensar las
palabras que van a salir de nuestra boca y manteniendo de forma
totalmente absurda los convencionalismos de nuestra sociedad. Me
parece que quién hace uso de ellas continuamente, sólo busca
simplificar la acciones de él mismo y los demás, simplificar los
hechos y emociones y resignarse de algún modo a las cuestiones
generales de la vida, sin pararse a pensar por si mismo y a
plantearse las cosas, a reflexionar sobre lo que ocurre y por qué a
su alrededor. En otras palabras, es una forma de simplificar la vida
y las mil formas de vivirla. Y una persona simple, una persona que no
tiene la capacidad para sacar conclusiones y pensar por ella misma,
una persona que simplemente acata de forma inconsciente los dictados
de la sociedad y se somete a su patético vulgarismo, una persona
resignada que es capaz de tomar por valida una explicación tan
tajante y sinsentido como una frase hecha, es una persona
manipulable, un títere que ha dejado sus hilos a merced de una
sociedad vacía, atrasada, frívola y cruel. Ese tipo de persona que
conviene para alimentar más y más El Lobo feroz en que se ha
convertido nuestra sociedad. Por eso odios los prejuicios, las frases
hechas y refranes, porque muy lejos de invitar a pensar por uno
mismo, sólo hace que engordar a este tipo de individuos para que
luego El Lobo puede despecharse bien ajusto, cebarse y aplastarnos a
todos.
Etruska 2015.
lunes, 6 de julio de 2015
Superheroína de baja laboral.
Eres
una ingenua.
En
qué momento de la vida empieza una a engañarse? A decirse lo que
quiere escucharse? A justificar mierdas y cagadas de los demás?
Tú,
que ibas de villana por la vida...
Sabes
lo que has sido? Una super heroína, por callarte lo que piensas.
Pero ya te has cansado de salvar al mundo, ya te has cansado de
salvarlo, de salvaros...
Tú
que eres una ingenua, tú, osea... yo.
jueves, 15 de enero de 2015
Confesión.
La otra noche leí algo de lo que
habías escrito.
Me gustó lo que escribiste, y cómo lo
escribiste y me gustaría poder decir que lo entendí todo, pero como
una de tantas veces no es así. Para ser franca tengo que reconocer
que a quién no entiendo es a ti, pero empiezo a sospechar que si
acudo a tu blog en parte es por una buena dosis de incomprensión,
como quizá lo hace la gente que acude al mío, sin que ellos lo
sepan todavía.
La comprensión puede que esté un poco
sobrevalorada ¿no? Hoy en día que a todos nos gusta presumir de
comprender a los demás, de saber ponernos en su piel, y esperar una
medalla a cambio. Creo que a veces viene bien salirse un poco de todo
eso, de la lógica, de las razones, y del orden en que se mueve este
maldito mundo, y yo para eso tengo tu blog, que es como una ventana
que abro de en par en par algunas noches para romper con todo. Luego
la cierro, para no dejar entrar esas corrientes que me afectan tanto.
Y tan contenta.
martes, 30 de diciembre de 2014
Texto de despedida.
Este año me he portado mal, pero qué
os esperabais? No soy una puta super heroína. Son tantas cosas, el
trabajo, poner la lavadora, hacer la compra, sacar la perro...¿Veis
estas dos manos? Pues con estas.
No les doy dinero a los vagabundos para
cafés que no me tomo ni yo, ni tampoco contribuyo en ninguna obra
benéfica navideña, ni miento cuando mis amigas me enseñan los
zapatos tan horribles que se han comprado. Soy un poco hija de puta y
me excuso con la sinceridad. Sí. Pero ese es un placer que ningún
banco me va a embargar, ni ningún gobierno de mierda me va a
recortar.
Tampoco he apadrinado a ningún niño
del tercer mundo, ni saludo a los vecinos por las mañanas.
Es cierto, tengo deudas, muchas, pero
no promesas por cumplir. Ni tengo nada que perdonarme, y creo que
nadie tiene que perdonarme nada tampoco.
Sigo sin ser otra que yo misma, qué os
voy a contar, todos los años lo mismo, siendo un poco más mayor,
con más libros leídos, más tonterías escuchadas y la boca más
cerrada, por las verdades que me callo. No sé si
en esto consistirá lo de madurar o en sacarse un master en
hipocresía. En cualquier caso lo apunto para propósito para el 2015,
que tengo retención de palabras y quiero adelgazar. No callarse ni
una más. Justo antes de dejar fumar excusas, y después de
emborracharse de mentiras. Como veis todo son vicios. En mi defensa
diré que el 2014 tampoco me ha tratado muy bien, y eso desmotiva a
una para hacer las cosas como tocan y llevar una vida libre de hábitos tóxicos y dañinos para la salud. Puedo cambiar tiempo por
trabajo, comodidades por independencia, pero no cambio mis
cicatrices, así que me déjame llorar en paz y hacía dentro, que
riegue mis heridas para que echen raíces y crezcan, y me den valor,
para seguir sin tener que pararme a mirar atrás y recordar dónde
están, que ya voy con prisas.
E_truska 14
jueves, 18 de septiembre de 2014
martes, 16 de septiembre de 2014
Como buscarle formas a la nubes.
Eres lo primero que se me viene a la
cabeza cuando me despierto y me acerco a la ventana a ver el tiempo
que hace. Quizá porque todo en tí me recuerda a distintos estados
atmosféricos, quizá porque tú con tus tormentas y tus nubes,
también (me) llueves y también (me) mojas, y porque ardes y me
quemas sin ninguna contemplación. Porque eres como un tornado que va
arrasando todo a su paso y poniendo patas arriba los pocos muebles de
nuestro salón. Quizá porque consigues que toda mi ropa que se
enrede y se arrugue a los pies de la cama igual que lo hace un día
de viento en el tendedero. Quizá es que sólo busco excusas para
encontrarte en todas partes, incluso en los distintos estado
atmosféricos.
E_truska 14.
domingo, 22 de junio de 2014
Queridos
lectores y lectoras,
amiguitos y amiguitas, suicidas varios....;
Me complace informaros de que he
abierto un nuevo blog al que estáis, of course, todos invitadisimos
y con mucho gusto.
Es un blog de intentos de poemas
escritos por moi, me apetece poner un poco de orden en mi pc y en mi
cabecita, y no dejar que mis “poemas” se pierdan sin ser compartidos.
Para el resto de mis textos y paranoias
mentales, así como todo lo que se pueda ocurrir plasmar en una
pantalla de ordenador, seguiré usando este blog, pero quizá si que
paso algún texto que tengo por
aquí colgado y se acerca más a un poema que a un mini relato.
Sin más dilación, que es domingo y
estaréis resacosos y resacosas, me despido con un fuerte abrazo y
besito suave ;)
Bienvenidos a POEMAS SIN RIMA NI
MÉTRICA:
http://poemassinrimanimetrica.blogspot.com.es/
jueves, 19 de junio de 2014
Parte meteorológico
La tormenta eres tú, que vienes a
embotarlo todo, a nublarme los sentidos, a tronarme en la cabeza, a
mojarme entre las piernas y a pintarme nubes blancas en las nalgas.
Yo el desierto, con estas dunas
ardientes, esta explanada tan árida, estos vientos implacables, y
todos los oasis que me definen y que no son más que espejismos.
Y ya sabes lo que pasa cuando hay
tormenta en el desierto,¿ no?
Que no hay un puto sitio donde poder
refugiarse.
Etruska.
miércoles, 18 de junio de 2014
Esta tristeza mía.
Hace tiempo que no me desollo viva.
Ahora paso la yema de los dedos por
las cicatrices de tiempos pasados, y me parecen de otra vida. Ya casi
no recuerdo como me las hice.
No sé exactamente desde cuándo, no sé
qué día ni en qué momento sucedió que empezó a cambiar todo, y
es que ahora cuando me miro al espejo, me devuelve una imagen de
alguien dura y envolvente, lejana y cercana... y desconocida. Y
pienso, si la tristeza tuviera un rostro, sería muy parecido a este.
Porque aunque ya no voy dejando pedazos de mi piel por las esquinas,
aunque ya no sangro, ni me arranco el corazón a cachos, la tristeza
se ha ido instalando sutilmente en mí, compartimos el mismo
recipiente, somos el mismo concepto, como dos atomos que se han
juntado para formar un sólo elemento. Y si no te lo crees tan sólo
tienes que mirarme a los ojos.
Etruska.
miércoles, 11 de junio de 2014
No tengo un título para esto.
Hicimos un trato ¿recuerdas?
Yo te supliqué que no te murieras.
Tú dijiste: vale, si accedes a todos mis chantajes sexuales.
Y nos dimos la mano.
Pero no se puede jugar a ser Dios.
Ni siquiera tú, mi amor.
Etruska.
Yo te supliqué que no te murieras.
Tú dijiste: vale, si accedes a todos mis chantajes sexuales.
Y nos dimos la mano.
Pero no se puede jugar a ser Dios.
Ni siquiera tú, mi amor.
Etruska.
miércoles, 4 de junio de 2014
Capítulo Uno.
Nos sentábamos en una escaleras oscuras
y empinadas con un paquete de pipas y seis latas de cerveza. Él que
era muy él, y yo que era muy yo, no necesitábamos más, aunque nos
faltara tanto, aunque nos faltara de todo. El mundo entonces era
distinto, era como si se concentrara en aquellas escaleras estrechas
sin barandilla, en la siluetas de las personas que veíamos pasar a
contraluz por la acera, en sus ojos color ámbar y en los rizos tan
feos que se le hacían a la altura de la nuca. Era un mundo que nos
acogía con unas manos tan pequeñas que sabíamos que en cualquier
momento nos caeríamos por los lados, pero era nuestro, era único, y
nos gustaba.
Él, que era muy él, sabía como
enamorarse de mí tres veces al día Y yo, que era muy yo, sabía
darle darle motivos para que se enamorara. No sé cómo pero siempre
hablábamos de las cosas que nadie sabía decir, y ese era el único
motivo por el que yo le quería, eso, y porque sabía despeinarme
como nadie nunca me habían despeinado, con un zarpazo directo a la
extrañas, sus manos pegadas a mis muslos, y sus dientes clavados en
mi cuello.
Estábamos solos, en un mundo donde
todos rezaban e iba al cine los domingos en pareja a tragarse
películas que no se parecían a sus vidas y algunas algo más que
películas. Estábamos solos pero teníamos sueños, un paquete de
pipas, seis latas de cerveza y muchas ganas de follar.
E_truska.
martes, 29 de abril de 2014
Nota en la nevera.
Que no quiero que me bajes la luna,
mejor súbeme las bolsas de la compra.
Ni que camines a mi lado por impulso,
sino por decisión.
Y las flores del chino, se las regalas
a tu puta madre, a mi cómeme el coño dentro de cualquier portal oscuro, de cualquier calle, de cualquier ciudad.
Y frotame la espalda con la manos
rasposas del trabajo, y los muslos con la polla. Y la boca con la
boca. Y el café por las mañanas, que no se te olvide.
Yo te
prometo, mi amor, que te soportaré, te sostendré, y haré lo
imposible.
Porque se puede.
Y que le den por culo
a Paris.
Al dinero.
Al quinto sin ascensor.
Al capullo del vecino.
A
los anuncios.
Que les den por culo.
PD: Compra tú el pan.
jueves, 20 de febrero de 2014
Qué día más tonto....
Hoy es una día raro.
El sol brilla con fuerza
pero yo veo el mundo como a través de un filtro que lo convierte todo
en una triste y apagada escala de grises.
¿Qué sentido tiene
conducir en línea recta, sin ningún sitio al que llegar, y lo que
es peor, sin música de fondo?
Ya recuerdo porque deje de
escribir en mis diarios, escondía tan bien las llaves que nunca
fuiste capaz de encontrarlas. Ni de buscarlas.
Soy gilipollas. ¿Porque
echar de menos a alguien a quien expulsaste de tu vida, es de
gilipollas no? Pues eso.
Sí, creo que te echo un
poco de menos, pero sobretodo echo de menos las cosas que no hicimos
y que no fuimos.
Echo de menos las promesas
promiscuas, las preguntas estúpidas, y la vida que no tuvimos.
Los putos optimistas y
consumidores de libros de autoayuda, siempre tienen las mismas
palabras después de un derrumbe “la vida sigue, el mundo no se
acaba, es cuestión de tiempo que lo superes” Claro que la vida
sigue lumbreras. La vida es tan hija de puta que es capaz de pegarte
un tiro en la cabeza dejando tus sesos desparramados por la pared, metafóricamente hablando, y seguir como si nada. Claro que el mundo
no se acaba, el mundo es redondo, y cuando crees que has llegado al
precipicio para tirarte, siempre vas a tener que dar otro paso más.
….
Claro que la vida sigue,
ha seguido, está siguiendo y no se para. Sigue entre la realidad y
la fantasía, entre el vacío y lo tangible, entre tu recuerdo y tu
olvido, a trompicones y despacio, entre lo que quiero y lo que tengo,
entre lo que hago y mi cobardía. La vida sigue. El precipicio aún
está lejos. Pero hoy... hoy te he echado de menos con tanta rabia y con tanto corazón, que
me duele que los putos optimistas tengan razón.
Etruska.
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